Aquí os dejo mi comienzo de relato:
Bajó a la calle y respiró hondo, buscando el aire nauseabundo que siempre infectaba aquella zona. Estaba harto de perfumes y buenos olores, así que se quedó allí un buen rato con las fosas nasales bien amplias y los ojos muy abiertos, como queriendo aspirar también por ellos la mayor cantidad de aquellas apestosas emanaciones.
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