Coños no hay dos iguales. De todas formas y colores. Labios grandes, pequeños, expuestos o escondidos. Depilados o al natural. El coño tiene un órgano mágico, esta ahí únicamente para el placer. Todos los coños son diferentes, por lo que todos son normales. Sede de tabúes, tradicionalmente condenado a la servidumbre, cueva de los secretos. Afortunadamente dejó de ser un producto, un mero objeto. Tu coño eres tú, para nada tu eres tu coño. Por eso, mujer, te animo a que lo mimes como haces con cualquier otra parte de tu cuerpo, que estés orgullosa de él. Date tiempo para conocerlo. Tu coño te libera del estrés después de un día largo, te deja extasiada de placer sin excusas, siempre está ahí para ti. Gracias a tu coño puedes hacer gozar a quien tú quieras. Tu coño te permitirá concebir, si es que así quieres. Tu coño es libertad, hermana. Disfrútalo. Sin medida.
Virilidad. Esa gran carga que les cuelga a los hombres de la polla. Creen ser más poderosos gracias a ella. Claro que eso mismo la convierte en su mayor debilidad. Pollas que pierden la erección en el momento clave. Pollas que llegan al orgasmo en segundos. Pollas ridicularizadas por su tamaño. Pollas grandes endiosadas inmerecidamente: no es el tamaño sino el movimiento. Virginidad como desgracia. Pollas que se creen el centro del universo y olvidan que el sexo es mucho más que ellas. La virilidad te jode la vida, polla. Libérate, déjala ir y disfruta.
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