miércoles, 1 de abril de 2020

Nunca se sabe


- Miguel, ¿puedes venir un momento?
- ¿Qué quieres?, ¿no ves que estoy ocupado?
- Ocupado, ocupado, siempre estás ocupado cuando te pido que colabores un poco. Tú ocupado en tus asuntos y yo arreglando las cosas de los dos.
- Porque quieres, nadie te obliga a pasarte la cuarentena limpiando y ordenado la casa.
- Encima la culpa será mía, tú todo el día con el ordenador y yo trabajando como una burra. Si por ti fuera, esto sería una pocilga.
- Joder, ¡qué coñazo! ¿Qué quieres ahora?
- Estoy ordenando el armario empotrado y hay cajas con cosas tuyas que deben llevar aquí años ¿quieres venir a ver las que puedo tirar? ¿qué es tan importante que no puedes parar ni un minuto?
- Pfff, estoy concentrado. Tengo que escribir un relato corto para el taller de narrativa, si paro me desconcentro. Luego voy.
- Ya voy yo. ¿Un relato? Nunca me enseñas los relatos que escribes. ¿de qué trata?
- Ea, ya sabes que escribo para mí, esto es una cosa personal. Ahora estoy escribiendo un relato de intriga, se llama “Crimen perfecto”?.
- ¿Crimen perfecto? El crimen perfecto no existe.
- ¿Cómo que no? Este es un crimen perfecto. Un tío se carga a su mujer aprovechando la cuarentena del coronavirus. No vemos a nadie, y nadie sabe qué pasa realmente dentro de una casa
- Sí, claro, la corta en pedacitos y la tira a la basura poco a poco. Pero si nos pasamos el día chateando y hablando por Skype, hablamos más que nunca. Lo pillan seguro.
- No entiendes nada; el truco es que parezca una muerte por enfermedad. Con el barullo que hay no hacen autopsias, ninguna autopsia que no sea por muerte violenta o en el hospital por coronavirus. Si te mueres en casa por otra cosa, al hoyo. Rapidito y sin mucho ruido. Nada de familiares, nada de amigos. Los muertos estorban más que nunca.
- Y cómo simula una enfermedad, ¿contagiándola?
- Mira que eres burra. Si la contagia, él también puede enfermar. Para esto no hay vacuna. Se la carga provocándole una neumonía química.
- ¿Una qué? ¿de eso habláis en el taller?
- Joder, NO, en el taller nos ponen temas y nosotros los desarrollamos. He mirado en internet. Si respiras algunos productos, por ejemplo gasolina, se te machacan los bronquios. Tienes una neumonía química y, dependiendo de lo rápida que se produzca, puede pasar por una enfermedad contagiosa.
- Ya, y la mujer es tan tonta que no se da cuenta de que está respirando gasolina.
- No me vas a dejar tranquilo. NO:  le echa somníferos por la noche para que se quede sopa. Cuando está dormida le pone una mascarilla de celulosa y le va echando un poquito de bencina, cada día un poco más. La mujer  pasa horas respirando vapores. Se levanta cansada y enferma y, al cabo de dos días, tose y tiene los pulmones hechos polvo.
- Irá al hospital y allí verán que no tiene coronavirus.
- Pues no. No tiene fiebre y no la llegan a llevar al hospital. El marido solo tiene que esperar un par de días para que la cotorra de su mujer le haya contado a todo su entorno que está un poco constipada primero y luego que se encuentra mal. Entonces un día la duerme de verdad… La siguiente noticia que tendrán es que murió por esa tos tan sospechosa sin que le hicieran caso. Y a quejarse de la sanidad y de lo mal que funciona todo.
- Sí , y la autopsia¿ qué?
- No hay autopsia. Ahora no quieren hacer autopsias porque no quieren saber cuántos muertos hay por la epidemia. Si no te mueres en el hospital con ese diagnóstico, prefieren pensar que te has muerto de otra cosa que no tienen ningún interés en comprobar.
- Sí, pero alguien tiene que firmar el certificado de defunción.
- Tienen un amigo común que es médico. El día fatídico lo llama y lo encuentra tan abatido y desolado que él se encarga de llamar a algún compañero de urgencias y le firma el certificado. En dos días enterrada, sin familia, sin testigos. El crimen perfecto…
- No sé yo... mira, tienes una caja llena de cosas de cuando fumabas. Pipas, rascadores, limpiapipas, tabaco y otras cosas.
- Bah! Tíralo todo, no creo que vuelva a fumar.
- ¿Tanto te costaba haber respondido desde el principio? Estoy harta de que me trates así.
María vuelve a la habitación y revisa el interior de la caja pestilente. Dos o tres pipas requemadas y viejas, rascadores, limpiapipas, dos encendedores de pipa y latas de tabaco. Lo recoge todo y lo tira en una bolsa que irá a la basura. También hay una lata de bencina marca Zippo. Está casi  llena. Sólo duda un momento antes de guardarla. Quizás le encuentre alguna utilidad. Nunca se sabe.

Álvaro




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Textos para lectura previa de cara a la última clase

TRANSIRAK MR.PERFUMME ¿Quién podría amar a una medio máquina? ¿Quién sería capaz de bucear bajo su gruesa capa de metal? ...