- Miguel, ¿puedes venir un momento?
- ¿Qué quieres?, ¿no ves que estoy ocupado?
- Ocupado,
ocupado, siempre estás ocupado cuando te pido que colabores un poco. Tú ocupado
en tus asuntos y yo arreglando las cosas de los dos.
- Porque
quieres, nadie te obliga a pasarte la cuarentena limpiando y ordenado la
casa.
- Encima la
culpa será mía, tú todo el día con el ordenador y yo trabajando como una burra.
Si por ti fuera, esto sería una pocilga.
- Joder, ¡qué
coñazo! ¿Qué quieres ahora?
- Estoy
ordenando el armario empotrado y hay cajas con cosas tuyas que deben llevar
aquí años ¿quieres venir a ver las que puedo tirar? ¿qué es tan importante que
no puedes parar ni un minuto?
- Pfff, estoy
concentrado. Tengo que escribir un relato corto para el taller de narrativa, si
paro me desconcentro. Luego voy.
- Ya voy yo.
¿Un relato? Nunca me enseñas los relatos que escribes. ¿de qué trata?
- Ea, ya sabes
que escribo para mí, esto es una cosa personal. Ahora estoy escribiendo un relato
de intriga, se llama “Crimen perfecto”?.
- ¿Crimen
perfecto? El crimen perfecto no existe.
- ¿Cómo que no?
Este es un crimen perfecto. Un tío se carga a su mujer aprovechando la
cuarentena del coronavirus. No vemos a nadie, y nadie sabe qué pasa realmente
dentro de una casa
- Sí, claro, la
corta en pedacitos y la tira a la basura poco a poco. Pero si nos pasamos el
día chateando y hablando por Skype, hablamos más que nunca. Lo pillan seguro.
- No entiendes
nada; el truco es que parezca una muerte por enfermedad. Con el barullo que hay
no hacen autopsias, ninguna autopsia que no sea por muerte violenta o en el hospital por coronavirus. Si te mueres en casa por otra cosa, al
hoyo. Rapidito y sin mucho ruido. Nada de familiares, nada de amigos. Los
muertos estorban más que nunca.
- Y cómo simula
una enfermedad, ¿contagiándola?
- Mira que eres
burra. Si la contagia, él también puede enfermar. Para esto no hay
vacuna. Se la carga provocándole una neumonía química.
- ¿Una qué? ¿de
eso habláis en el taller?
- Joder, NO, en
el taller nos ponen temas y nosotros los desarrollamos. He mirado en internet.
Si respiras algunos productos, por ejemplo gasolina, se te machacan los bronquios.
Tienes una neumonía química y, dependiendo de lo rápida que se produzca, puede
pasar por una enfermedad contagiosa.
- Ya, y la
mujer es tan tonta que no se da cuenta de que está respirando gasolina.
- No me vas a
dejar tranquilo. NO: le echa somníferos por la noche para que se quede sopa.
Cuando está dormida le pone una mascarilla de celulosa y le va echando un
poquito de bencina, cada día un poco más. La mujer pasa horas respirando vapores. Se levanta cansada y enferma
y, al cabo de dos días, tose y tiene los pulmones hechos polvo.
- Irá al
hospital y allí verán que no tiene coronavirus.
- Pues no. No
tiene fiebre y no la llegan a llevar al hospital. El marido solo tiene que esperar
un par de días para que la cotorra de su mujer le haya contado a todo su entorno
que está un poco constipada primero y luego que se encuentra mal. Entonces un
día la duerme de verdad… La siguiente noticia que tendrán es que murió por esa
tos tan sospechosa sin que le hicieran caso. Y a quejarse de la sanidad y de lo
mal que funciona todo.
- Sí , y la autopsia¿
qué?
- No hay
autopsia. Ahora no quieren hacer autopsias porque no quieren saber cuántos
muertos hay por la epidemia. Si no te mueres en el hospital con ese
diagnóstico, prefieren pensar que te has muerto de otra cosa que no tienen
ningún interés en comprobar.
- Sí, pero
alguien tiene que firmar el certificado de defunción.
- Tienen un
amigo común que es médico. El día fatídico lo llama y lo encuentra tan abatido y
desolado que él se encarga de llamar a algún compañero de urgencias y le firma
el certificado. En dos días enterrada, sin familia, sin testigos. El crimen
perfecto…
- No sé yo... mira,
tienes una caja llena de cosas de cuando fumabas. Pipas, rascadores,
limpiapipas, tabaco y otras cosas.
- Bah! Tíralo
todo, no creo que vuelva a fumar.
- ¿Tanto te
costaba haber respondido desde el principio? Estoy harta de que me trates así.
María vuelve a
la habitación y revisa el interior de la caja pestilente. Dos o tres pipas requemadas y viejas, rascadores, limpiapipas, dos encendedores de pipa y latas
de tabaco. Lo recoge todo y lo tira en una bolsa que irá a la basura. También
hay una lata de bencina marca Zippo. Está casi llena. Sólo duda un momento antes de
guardarla. Quizás le encuentre alguna utilidad. Nunca se sabe.
Álvaro
No hay comentarios:
Publicar un comentario