La bola del mundo giraba en medio de la habitación. Yo era una niña ordenada, aunque los viernes todo cambiaba. Mi amiga Inés venia a casa y para nosotras aquello era toda una fiesta. Seis años, muchas ganas de jugar y toda una noche por delante. Cada semana nos reuníamos para hacer inventario de juguetes y de paso, dar algo de faena a mi madre. Pero aquella noche fue especial, o al menos, distinta. Ya no quedaba una sola baldosa desnuda de objeto cuando ya casi nos subíamos por las paredes del aburrimiento. El mundo continuaba dando vueltas encima del escritorio mientras Inés posaba sus dedos en el, con la mirada perdida. Las risas de nuestros padres resonaban por el pasillo. Mi hermana pequeña dormía en la habitación principal ajena al barullo.
Bip Bip Bip, comencé a canturrear. Inés sonrió. Mi dedo frenó el globo terráqueo que había cogido intensidad en su giro. Bajo la yema del índice: China. ¡Nos vamos a China! bramé. ¿Pero, a que época? improvisó mi amiga emocionada. Siendo sincera, no recuerdo la barbaridad histórica que inventamos en aquella habitación infantil: Piratas. tesoros, rituales, mafias y todo tipo de trampas se mezclaron con la realidad de la casa.
Recorrimos el pasillo y cada una de las estancias como si nunca antes lo hubiésemos hecho. ¿El tesoro? El joyero de mi madre, por supuesto. Aunque ahora nuestros padres eran malvados piratas sin mayor objetivo que envenenarnos para arrebatarnos el botín. Los patrones geométricos de los jarrones de la entrada se tornaron en enrevesados acertijos. Pista tras pista, casi sin pegar bocado, acabamos frente a mi hermana pequeña, que dormia placidamente. Hasta en la oscuridad relucían sus reflejos rubios. Aunque jamás lo quise admitir, me moría de envidia por su pelo. Inés y yo nos miramos y corrimos a por unas tijeras. Necesitábamos un mechón para abrir el cofre del tesoro.
Aquella noche acabó con una bronca monumental, una hermana con el pelo a trasquilones y una tradición que marcaría el resto de nuestras infancias: La máquina del tiempo.
miércoles, 23 de octubre de 2019
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