miércoles, 20 de noviembre de 2019

La despedida


Te veo en la penumbra de la habitación y me acerco en silencio procurando no despertarte. Pareces una muñeca consumida y rota,  vestida con un camisón blanco que apenas esconde una delgadez extrema. Me siento a un lado de la cama y te acaricio el pelo,  quizás para consolarte ó quizás para limpiar mi conciencia. He cruzado un océano para verte y poder abrazarte, pero ahora me da miedo estrecharte entre mis brazos y que tus frágiles huesos se quiebren. Después de todo, puede que ni siquiera ya  me escuches. Recojo tu mano casi fría entre las mías y noto  como intentas apretarla suavemente, entonces te susurro al oido mil disculpas.  Oigo en mi cabeza un leve murmullo que no entiendo. Alguien me sujeta de la mano y yo la aprieto intentando aliviar una punzada de dolor en mis entrañas. Siento un aliento conocido y lejano a un tiempo y el calor de un cuerpo junto al mío. Se quién eres. Cuánto tiempo he alargando los días y las noches, para poder despedirme de ti. Y ahora , ya sin voz, no puedo decirte que a pesar de todo lo  hiciste te perdono y aún sigo queriéndote. ¿Y tú aún me amas?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Textos para lectura previa de cara a la última clase

TRANSIRAK MR.PERFUMME ¿Quién podría amar a una medio máquina? ¿Quién sería capaz de bucear bajo su gruesa capa de metal? ...