miércoles, 27 de noviembre de 2019

MIS MANOS



Por suerte mis manos siempre han estado ahí, entre mis brazos y el aire. Las he visto crecer conmigo. Desnudas cuando eran niñas, se han ido procurando un abrigo de pelos con el paso del tiempo. Aunque incluso con este abrigo se cortan ante el frío. No porque sean tímidas, sino por su extraordinaria sensibilidad a prueba de cremas. Y cuando esto pasa se llenan de pequeños ríos de sangre que molestan como filos de cuchillos y que me hacen desear la primavera y el verano. Supongo que es una de las maneras que tienen de hacerse notar.
Ambas están llenas de dedos y a veces mandan a los dos más pequeños que se adentren en las fosas nasales y exploren sin contemplación como si el mundo se fuera a acabar ya no mañana, sino en ese momento mismo.
Cuando las épocas de sequía carnal me hacían sentir inquieto, aparecían ellas con su roce para aligerar la carga, aunque en el momento culminante de la fricación me sintiera más turbado si cabe que antes del primer contacto. Eso sí, una turbación paradisíaca.
Mis manos siempre han tenido mucho tacto con las personas, tanto que nunca las han tocado sin establecerse antes una confianza a través de miradas o de tiempos de charla. Esas palmaditas en el hombro buscando complicidad con el recién conocido, ese abrazo con un desconocido, esa palpación de pechos debajo de la blusa en la última fila del cine y en la primera cita...No, esas familiaridades gratuitas nunca han ido con ellas.
Y aquí las tenemos, escribiendo estas palabras sobre ellas mismas para ser leídas y escuchadas por otros, para sentirse protagonistas por unos minutos: porque a veces mis manos también son un poco coquetas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Textos para lectura previa de cara a la última clase

TRANSIRAK MR.PERFUMME ¿Quién podría amar a una medio máquina? ¿Quién sería capaz de bucear bajo su gruesa capa de metal? ...