Por fin llego a casa después de un viernes nefasto. Nos han
devuelto el contrato de los holandeses; espero que lo pueda enderezar el lunes,
o estoy listo. Qué puntillosos son los tíos y qué duros de pelar. Pero eso será
el lunes; ahora tengo que desconectar y disfrutar de la vida que merezco.
Se abren las puertas de la verja y subo por el camino hasta
el aparcamiento. Está el Cabrio de Coral, ya se lo habrán arreglado, no entiendo
como un BMW de esa categoría puede dar problemas con los frenos. Dejo mi
Lexus NX Sport a la sombra y subo andando por el camino. Coral está tomando el
sol junto a la piscina, joder qué buena está. Un poco más allá trajina Francisco, el
dominicano que nos arregla el jardín y que se encarga del mantenimiento del
chalet, la piscina, los recados, un poco de todo. Tengo que recordarle que arregle
el sombrajo del aparcamiento o se me caerá encima si vuelve a hacer viento
fuerte. No aguanto a los emigrantes latinos, siempre hay que
repetirles lo que tienen que hacer, pero Coral es así, es su aportación a mejorar
la justicia del mundo, supongo. Saludo con la mano al moreno y beso a Coral.
Ahora voy, me doy un chapuzón y subo. Yo tengo que tomar algo, estoy muerto de
hambre.
Entro y voy directo a la cocina, que huele a bizcocho recién
hecho. De puta madre, tengo mono de dulce. Pillo una Coca Zero en la nevera y
localizo la fuente del aroma: un bizcocho todavía tibio. A Coral le ha dado ahora
por la repostería. En la mesa de la cocina aún queda algún resto de harina. Me
corto un trozo generoso y me voy al dormitorio, me quito la chaqueta, la corbata
y los zapatos y me tumbo en la cama. Enciendo mi Bang & Olufsen y sigo con la peli que empecé ayer. Aunque ya la vi anoche, vuelvo a la escena de la cocina.
Jack Nicholson y Jessica Lange follando como posesos encima de la mesa. Uno de
los mejores polvos de la historia del cine.
Casi me he acabado el bizcocho cuando entra Coral con un
pareo que me pone bastante. Me lee el pensamiento y me mira con cara de ahora no que me voy
a la ducha, pero aprovecha mi interés para preguntarme si no vamos a salir esta
noche. Le han recomendado un sitio nuevo donde se come muy bien y tiene ganas
de airearse. Joder, estoy muy cansado y no me apetece conducir y ni siquiera
podré tomarme una copa si tenemos que volver en coche. No te preocupes, Nico, vamos
en el mío y conduzco yo, no beberé nada. Francisco ha recogido el Cabrio esta
mañana, ya le ha revisado el problema de los frenos; aunque le tengas manía, ese
chico es muy dispuesto. Acepto.
Mientras se ducha sigo con la peli. Qué tonto es el marido,
cómo se le ocurre contratar a un vagabundo guapo siendo él tan viejo y con una
mujer así de buena. Está pidiendo a gritos que se lo carguen.
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