El contagio
Me llamo Fermín, tengo 62 años, y llevo una semana en este hospital a causa de una neumonía. hoy el médico nos ha dicho que he dado positivo en el coronavirus. y ha empezado el interrogatorio. no , no he viajado a China , Italia ni ningún país de riesgo. mi único contacto con personas extrañas a mi entorno habitual fue la reunión de trabajo hace un par de semana con unos clientes de Madrid. Pero que yo sepa , ninguno de ellos ha estado en esos sitios tampoco. me han pedido los nombres para comprobarlo. No me gusta dárselos, me ha costado mucho conseguir ese contrato, y ahora si les llaman diciendo que estoy contagiado, podrían fastidiarme este trabajo que me parece tan atractivo. Pero mi mujer ha insistido: piensa en ellos, sería una irresponsabilidad no advertirles y que tú se lo hubieras contagiado a ellos. Claro, no he podido decir nada de lo de Lola. me ví con ella hace diez días. Nuestro contacto fue más íntimo de lo que mi mujer puede conocer, la llamaré en cuanto tenga un segundo sin la presencia de mi mujer para advertirle. Quizás fuera ella la que me contagiase a mí, pero eso no importa, si está enferma también debe saberlo, sea cual sea el origen de este problema.
Lola fue una antigua compañera de trabajo en la empresa donde yo trabajé hace veinte años. Entonces los dos estábamos sobre los 40, y ella era tremendamente atractiva, con su pelo rubio y sus ojos azules. Entonces no pasó nada, pero cuando la he encontrado ahora no he podido resistirme a la tentación de invitarle a una copa, y después a intentar recuperar aquella relación que no fue posible en su día. Pero todavía quiero a mi mujer. han sido muchos años juntos, y no puede enterase que esto ha pasado, ni siquiera por esta maldita mala suerte del virus. cuando me he encontrado mal ella ha estado siempre conmigo, y ahora no la dejaría por una relación incierta. además, supongo que el encontrarme ahora tan mal me hace más vulnerable, menos independiente para tomar decisiones. Por fin estoy solo, busco el contacto en el móvil y marco. ¿Lola? soy Fermín, como estás. bueno, yo no muy bien. estoy en el hospital con el dichoso coronavirus. te lo digo porque si empiezas a encontrarte mal llames a urgencias enseguida. me alegro que tú estés bien, puede que yo me contagiara después de vernos, pero tenía que avisarte, por si acaso. me alegro de oírte otra vez. No, no podemos vernos, y menos en estos momentos. es mejor que pensemos que lo de la semana pasada nunca ocurrió. Lola, no puedo seguir hablando, te escribiré algo por messenger cuando salga de aquí para decírtelo. Si tú te pones enferma dímelo. Ten cuidado. Adiós. ¿con quien hablabas? con nadie, uno de los que estaban en la reunión de trabajo. le he llamado para avisarle de lo que pasaba, para que no se enteren cuando less llamen del Servicio de Salud. Vale, ¿seguro que no has estado con nadie más que pueda haberte contagiado? estas cosas no suceden sin una causa. hace ya algunos días que te encuentro raro, incluso antes de que te pusieras enfermo. no, no me pasa nada, solo un montón de mala suerte con esta enfermedad ahora. además, esto puede venir de cualquier sitio, nos cruzamos con cientos de personas cada día de las que no sabemos donde han viajado, o con quien se han acostado. Me ha tocado a mí, por pura casualidad. de todas formas todavía soy joven, la gente que muere de esto suelen ser más mayores. Dentro de unos años nos acordaremos de esto y nos parecerá gracioso, como cuando Elisa cogió la gripe A en el campamento en Francia. a ella le sirvió para hacer muchos amigos en la cuarentena, cosa que desde luego no me ocurrirá a mí. lo único que espero es que tu no te pongas mala. no me lo perdonaría nunca.
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