jueves, 14 de noviembre de 2019

La nieve.

Hacía tiempo que necesitaba algo así.
Últimamente mi vida transcurría con enorme monotonía, apenas tenía alicientes, no acababa de encontrar mi lugar.
Creo que lo único que  me hacía  mas soportable mi vida, era  i afición por la montaña.
Necesitaba pensar y quizá dar un giro a mi vida.
Soy lo que se conoce como una persona "normal", con una pareja estable ,un trabajo bastante seguro pero que desde luego no es en absoluto ni especialmente interesante,ni por supuesto  emocionante.
En alguna ocasión había visitado el Cabo de Gata, incluso una vez hacía pocos años estuve unos días solo, en una casita cer a del mar.
Marta, mi mujer, no vino porque  tenía un congreso en Madrid.
La verdad, es que aquellos días le proporcionaron un cierto nuevo vigor a mi vida.
Pensé que algo así quizas me daría un nuevo impulso.
Estábamos en invierno y me apetecía más la montaña que la playa. Conocía una pequeña casita rural en Asturias, así que me pedí unos días libres, hablé con Marta le expliqué mi propósito y afortunadamente, lo comprendió  e incluso me dio su apoyo.
Hice mi equipaje,  revisé el coche y... rumbo a Asturias.
Todo iba estupendamente hasta llegar a los túneles del Guadarrama  en la sierra de Madrid, donde comenzó a nevar. Y  cada vez  con más fuerza.
Aquellos coches que las llevábamos, paramos a colocar las cadenas y seguir la ruta.
La nevada arreciaba y la niebla era cada vez más densa, el  manto de nieve cada vez más grueso, el tráfico se fue enlenteciendo hasta llegar al colapso total.
Ya había anochecido, por la radio del coche avisaron que la A4 a la altura del Km.412, estaba cortada y la previsión era que lo estaría durante varias horas.
Me dispuse a ser muy paciente, me abrigé bien. El depósito de gasolina estaba lleno, así que podría mantener la calefacción a ratos, tenía batería  y coño!!! aquello parecía el principio de una aventura.
Cuando llevaba como un par de horas en esta situación, alguien golpeó el cristal de la ventanilla. Abrí la puerta y asomó el rostro y medio cuerpo de una mujer que me pareció hermosísima.
.- Hola, perdona que te moleste, estoy en el coche de atrás, estoy muerta de frío, de sed y tengo miedo, puedo sentarme aquí?
.- Por supuesto, pasa pasa, esto va para largo, tengo abrigo comida y bebida.Adelante.
Aquel atasco duró muchas horas.
Yo, nunca volví a Valencia.
Trabajo en una estación de esquí  y montaña en Asturias.
Y tengo una nueva compañera a la cual me unió el frio y la nieve.

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