Llego tarde. Mis caderas se contonean marcando un ritmo de miradas curiosas sobre ellas. Gran Vía está abarrotada. No importa cuan patilarga sea, las zancadas me saben a poco. Jamás he tenido tanta prisa como hoy. Un grupo de chavales se gira al pasar. Me silban. Muero de ganas por girarme y mandarles a la mierda. Pero no, hoy no es el día. Por un instante odio tener buen culo. Desechó los pensamientos y sigo ágil, el camino hasta el hospital. No puedo contener las ganas y corro al ascensor. Estoy tan feliz que ni las ojeras consiguen que deje de verme estupenda en el reflejo. Al fin, entro en la habitación donde descansa mi hermana, orgullosa, con Carolina en su regazo. Es una muñeca de ojos grises, mejillas rosadas y facciones dulces. Mi madre me abraza intensamente mientras me emociona remarcando el fortuito gran parecido entre sobrina y tia. Cojo en brazos a Carolina y aunque aún no la conozca, ya la adoro.
Cristina
Odio ser la amiga simpática. Frase que no deja de resonar en mi cabeza mientras desisto en la ardua tarea de conseguir un gintonic cuando la barra de la discoteca está plagada de rubias y curvas de infarto. Apoyo la espalda en la pared y estiro un poco la diminuta falda granate con la que pretendía destacar esta noche. Miro al frente y comienzo a echar muy en falta la copa en mi mano. Mis dos despampanantes amigas están inmersas en el que me gusta llamar, típico ritual de apareamiento. Me pregunto por que no estoy en mi cama. Desde luego este no es mi lugar. Me coloco en la cola del baño mientras elimino toda esperanza de enrollarme con alguien. Me siento horrible, lo que me hace estar aún peor, es vergonzoso que con mis casi veintiocho años me siga afectando tanto estas pavadas de adolescentes. Subo el tono rojizo en mis labios. Intento ordenar los mechones rebeldes en un espejo rajado. Me pregunto si ya estaría roto antes de que me reflejase en él. Mi ego sube ligeramente al lograr reírme de mi misma. Camino con decisión hacia la pista, hoy no me iré sola a casa, afirmo dando por seguro que en la sala también estará el amigo simpático de alguien.
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