martes, 25 de febrero de 2020

PENSAMIENTO CRIMINAL

PENSAMIENTO CRIMINAL



Una mañana especialmente fría de febrero y salgo a la calle resignado a volver a respirar este aire mortífero de la ciudad, lleno de monóxido de carbono, partículas sólidas y quién sabe qué más porquería invisible. Hace ya un tiempo que siento un gran deseo de poder comprar una casa en algún sitio de campo, si no aislada, sí bastante apartada de todo lo que signifique humo de coches y motos, pero mientras no me toque la lotería y pueda pagar la hipoteca del piso donde vivo en Valencia, o bien venderlo (lo cual está resultando muy complicado), es materialmente imposible. De momento sigo aquí atrapado, teniendo que tragarme lo que otros echan por su tubo de escape.
Llego a la avenida y me paro en un paso de peatones, esperando a que se ponga en verde para poder cruzar. De la rampa de un garaje que está a pocos metros veo salir a un motorista enfundado en traje de cuero, encima de su arma letal de gran cilindrada, que ya ruge como cien gargantas con carraspera. Una vez en la calle se detiene para ponerse el casco, no sin antes percatarme de su cara de felicidad. Es la misma cara que he visto otras veces en estos asesinos legales que manejan orgullosos sus mastodontes y que creen que la velocidad es lo que da sentido a la vida.
Ya con el casco puesto, emprende la marcha, pasa por delante de mí y enfila la avenida cada vez más rápido y dejando escapar una columna horizontal de basura gaseosa. Mientras lo veo alejarse, pienso impulsivamente en una posible pérdida del equilibrio y en un choque contra la pared de algún edificio, que borraría la sonrisa de placer que traía hasta ahora. Y resulta que ocurre. Pierde el equilibrio, gira noventa grados y se estampa contra un portal. Sale disparado y queda tendido al otro lado de la mediana, inmóvil. En seguida se empieza a juntar una gran cantidad de gente alrededor de él. No es mi deseo acercarme pero al final sucumbo a la curiosidad. Al cabo de unos diez minutos llega una ambulancia y se lo lleva, dejándome a mí con la duda de si a partir de hoy habrá un homicida menos en el mundo o no.


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